Terapia de pareja
«Discutimos siempre por lo mismo y ya no sé cómo salir de ahí»
A terapia de pareja no se llega por tener problemas: se llega cuando los problemas ya no se resuelven hablando entre vosotros. Lo que se trabaja no es quién tiene razón, sino el patrón que os deja a los dos perdiendo.
¿Cuándo hay que ir a terapia de pareja?
Discutís siempre por lo mismo
La misma conversación en bucle, con otras palabras y siempre el mismo final.
Ya no os contáis las cosas
En lo práctico funcionáis, pero lo importante se calla para no abrir otro frente.
Uno se acerca y el otro se aleja
Cuanto más reclama uno, más se retira el otro. Y cuanto más se retira, más reclama.
Después de una infidelidad
La relación sigue en pie, pero la confianza no vuelve sola con el tiempo.
El deseo ha desaparecido
El cariño sigue ahí, el deseo no, y sacar el tema incomoda a los dos.
Seguís juntos por inercia
Ninguno sabe si quiere quedarse o si solo le da miedo irse.
¿Qué es la terapia de pareja?
Es un espacio en el que os sentáis los dos con una tercera persona que no toma partido. No estoy ahí para decidir quién lleva razón, sino para que veáis el patrón que se repite entre vosotros — porque desde dentro es casi imposible de ver.
La mayoría de las parejas que llegan a consulta no tienen un problema de amor. Tienen un problema de conversación: se han quedado atrapadas en una forma de hablarse que hace daño y que ninguno de los dos sabe ya cómo parar.
¿Cuándo es el momento de pedir terapia de pareja?
Antes de lo que la mayoría cree. Lo habitual es llegar tras años de desgaste, cuando uno de los dos ya ha tomado la decisión por dentro y viene a confirmarla. En ese punto todavía se puede trabajar, pero el camino es más largo.
Si lleváis meses con la misma discusión sin resolverla, si evitáis temas para no discutir, o si os habéis convertido en dos personas que conviven bien pero ya no se cuentan nada, ese es el momento.
¿Y si uno de los dos no quiere venir?
Pasa muy a menudo, y no impide empezar. Se puede trabajar individualmente el lugar que ocupas tú en esa dinámica: cómo respondes, qué sostienes y qué has dejado de decir. Cuando una de las dos partes cambia su forma de estar en la relación, la relación se mueve.
Y en bastantes casos, quien no quería venir termina viniendo cuando comprueba que aquello no es un juicio.
¿Te reconoces en esto? Escríbeme y lo vemos, sin compromiso.
Escribir por WhatsApp (abre en nueva ventana)¿La terapia de pareja sirve también para separarse?
Sí, y es uno de sus usos más valiosos. No toda terapia de pareja termina en seguir juntos: a veces el trabajo consiste en llegar a una separación hablada, sin destrozarse y sin arrastrar a los hijos al conflicto.
Separarse bien es un resultado terapéutico legítimo. Lo que hace daño no es la separación, es la forma en que se hace.
¿Puedo elegir entre consulta presencial y online?
Puedes elegir. Atiendo presencialmente en Irún y en San Sebastián, y también por videollamada. En pareja la modalidad online funciona bien y resuelve un problema muy real: cuadrar la agenda de dos personas. Y se puede combinar.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
En pareja el ritmo habitual es quincenal desde el principio: entre sesión y sesión hay que poner en práctica lo hablado, y eso necesita tiempo. La mayoría de los procesos se mueven entre ocho y doce sesiones, aunque se valora caso a caso.
¿Cuánto cuesta una sesión de terapia de pareja?
El primer paso es el más difícil
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