Por qué te cuesta tanto dejar de dar aunque te haga daño
¿Por qué me cuesta tanto dejar de dar aunque me haga daño?
Soy Lorena Pidal, psicóloga en Irun durante más de 15 años y que ahora, sobre todo, atiendo on line. En mis más de 25 años de experiencia, he detectado que esta dificultad suele deberse a una dependencia emocional donde dar se convierte en una necesidad, no una elección, por miedo al rechazo o a perder el vínculo. No es falta de voluntad, sino un patrón arraigado que puede modificarse con comprensión y apoyo profesional. Si vives en Gipuzkoa o España, una terapia online puede ayudarte a identificar y cambiar estas dinámicas dañinas.
En consulta es frecuente encontrar personas que, aun siendo conscientes de que están dando más de lo que reciben, no consiguen cambiar esa dinámica. Saben que les desgasta, que no se sienten bien, pero siguen haciéndolo.
Este patrón no responde a una falta de voluntad. Tiene una base emocional que conviene comprender para poder modificarlo.
– Cuando dar deja de ser una elección
Dar forma parte de cualquier relación sana. El problema aparece cuando deja de ser una elección y se convierte en una necesidad.
En estos casos, la persona no solo se implica, sino que siente que debe hacerlo. Que si deja de dar, algo puede romperse: la relación, el vínculo o la imagen que la otra persona tiene de ella.
Este funcionamiento suele estar vinculado a la dependencia emocional, donde el bienestar propio queda condicionado al mantenimiento del vínculo.
– El miedo que sostiene el comportamiento
Detrás de esta dificultad para dejar de dar, suele haber un miedo que no siempre es evidente.
Miedo al rechazo.Miedo a no ser suficiente.Miedo a perder la relación.
Estos miedos generan una tendencia a adaptarse, a anticiparse a las necesidades de los demás y a evitar cualquier situación que pueda generar conflicto.
Esto puede generar niveles elevados de ansiedad, ya que la persona vive en un estado constante de vigilancia emocional.
*– El papel de la *autoestima
La autoestima es un factor central en este patrón.
Cuando el valor personal se ha construido en función de lo que se aporta a los demás, es más difícil dejar de hacerlo. La persona puede sentir que, si deja de dar, pierde su valor dentro de la relación.
Esto refuerza la idea de que el reconocimiento externo es necesario para sentirse válido o válida.
*– El desgaste emocional: entre la *ansiedad y la depresión
Sostener esta dinámica en el tiempo tiene un impacto importante en el bienestar emocional.
Por un lado, aparece la ansiedad, vinculada a la necesidad de mantener el equilibrio en la relación.
Por otro lado, es frecuente observar síntomas asociados a la depresión, como el cansancio emocional, la desmotivación o la sensación de vacío.
En algunos casos, el malestar puede gestionarse a través de conductas de evitación, incluyendo determinadas adicciones, que requieren ser abordadas de forma específica.
– Cómo empezar a cambiar este patrón
El cambio no consiste en dejar de dar de forma radical, sino en revisar desde qué lugar se está haciendo.
Es importante empezar a identificar:
• Qué ocurre emocionalmente cuando no se da• Qué pensamientos aparecen• Qué miedo está activándose
A partir de ahí, el proceso implica aprender a tolerar el malestar que genera no responder como siempre, y empezar a construir nuevas formas de relacionarse.
– El papel del trabajo terapéutico y la *terapia de pareja
Cuando este patrón está muy consolidado, el trabajo terapéutico permite abordarlo en profundidad.
A nivel individual, se trabaja en fortalecer la *autoestima, reducir la *dependencia emocional y desarrollar una mayor autonomía emocional.
En aquellos casos donde la dinámica se da dentro de la relación, la terapia de pareja puede ayudar a establecer un equilibrio más ajustado entre ambas partes.
– Un cambio que implica recolocarse
Dejar de dar en exceso no es solo un cambio de conducta, es un cambio en la forma de posicionarse en la relación.
Implica dejar de sostener el vínculo desde el miedo y empezar a hacerlo desde la elección.
Aprender a dejar de dar cuando te hace daño no es un proceso inmediato. Requiere revisar patrones profundos y desarrollar nuevas formas de relacionarse. Sin embargo, cuando este cambio se produce, permite construir vínculos más equilibrados y recuperar un bienestar emocional más estable.
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Lorena Pidal Roa
Psicóloga colegiada AO 12538 · 25+ años de experiencia
Presidenta del Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa. Más de 10 años de consulta presencial en Irún y San Sebastián. Ahora, sesiones online para toda España.
Los contenidos de este blog son informativos y no sustituyen la valoración ni el tratamiento profesional. Si estás en una situación de crisis, llama al Teléfono de la Esperanza: 717 003 717.
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