¿Qué es la soledad y cómo afecta a la salud mental según una psicóloga en San Sebastián?
La soledad es una sensación de desconexión emocional que puede afectar a personas con vidas aparentemente funcionales, vinculándose a ansiedad y depresión. Según Lorena Pidal, psicóloga en Irun y San Sebastián, no se trata solo de estar solo, sino de sentirse sin apoyo emocional, lo que requiere atención profesional para manejar el sufrimiento silencioso.
Durante los años que he ejercido como psicóloga en San Sebastián, he desempeñado gran parte de mi actividad en el Teléfono de la Esperanza de Guipúzcoa, donde hemos tratado casuísticas vinculadas al mundo de la soledad y del suicidio.
Esta actividad como psicóloga en San Sebastián me ha permitido conocer multitud de entidades y asociaciones que desempeñan una función fundamental para paliar estas problemáticas y de las que he aprendido profundamente para ejercer hoy mi actividad profesional como psicóloga clínica.
– La soledad: una realidad cada vez más presente
La soledad no siempre es visible. Muchas personas llevan una vida aparentemente funcional, con responsabilidades, trabajo y relaciones sociales, pero experimentan una sensación profunda de desconexión emocional.
En consulta, esta vivencia aparece con frecuencia vinculada a estados de ansiedad y, en muchos casos, a síntomas relacionados con la depresión. No se trata únicamente de estar solo o sola, sino de sentirse sin apoyo emocional, sin espacios donde poder expresarse con seguridad o sin vínculos donde sentirse realmente visto o vista.
Durante mi experiencia en el Teléfono de la Esperanza, esta sensación era una constante en muchas llamadas. Personas que no necesariamente carecían de entorno, pero sí de conexión.
– El sufrimiento que no siempre se expresa
Uno de los aspectos más relevantes de estas situaciones es que el malestar no siempre se comunica de forma directa. Muchas personas no verbalizan que están mal, pero sí transmiten cansancio, vacío o dificultad para encontrar sentido.
En estos contextos, pueden aparecer pensamientos relacionados con la pérdida de sentido vital, que, si no se abordan, pueden evolucionar hacia ideación suicida.
El suicidio no suele responder a una única causa. Es un fenómeno complejo, donde intervienen factores emocionales, relacionales y personales. La autoestima, el aislamiento emocional, las experiencias vitales acumuladas y la dificultad para gestionar el malestar juegan un papel importante.
– La importancia del acompañamiento
Una de las grandes enseñanzas de esta etapa profesional ha sido comprender el valor del acompañamiento emocional.
Escuchar sin juzgar, sostener sin invadir y ofrecer un espacio seguro donde la persona pueda expresar lo que siente son elementos fundamentales en la prevención del sufrimiento psicológico.
Muchas personas que atraviesan momentos de gran dificultad no necesitan soluciones inmediatas, sino sentirse comprendidas. En este sentido, el trabajo realizado en el Teléfono de la Esperanza y en otras entidades ha sido clave para ofrecer ese primer espacio de contención.
– Factores que pueden agravar la soledad emocional
Existen determinadas variables que pueden intensificar la vivencia de soledad:
•Dificultades en las relaciones interpersonales
•Baja autoestima
•Situaciones de pérdida o cambio vital
•Patrones de dependencia emocional
•Uso de estrategias de evitación, incluyendo algunas adicciones
Estos factores no actúan de forma aislada, sino que suelen interactuar entre sí, generando un mayor nivel de vulnerabilidad emocional.
– El papel de la intervención psicológica
La intervención psicológica permite trabajar de forma estructurada estos aspectos. No solo desde la reducción del malestar, sino también desde la reconstrucción del vínculo con uno mismo o una misma y con los demás.
En algunos casos, el trabajo puede implicar también el abordaje relacional, incluyendo la terapia de pareja, cuando las dinámicas vinculares contribuyen al malestar emocional.
El objetivo no es únicamente aliviar los síntomas, sino comprender qué hay detrás de ellos y desarrollar recursos más adaptativos.
– Aprendizajes que permanecen
La experiencia en San Sebastián, especialmente en el Teléfono de la Esperanza, ha sido una base fundamental en mi desarrollo como psicóloga clínica. Me ha permitido comprender de forma directa la profundidad del sufrimiento humano, así como la importancia de los espacios de escucha y acompañamiento.
La soledad y el suicidio no siempre se presentan de forma evidente, pero sí dejan señales que, cuando se atienden, pueden abrir la puerta a la comprensión y al cambio.
Comprender el sufrimiento emocional, especialmente cuando está vinculado a la soledad, permite intervenir de forma más ajustada y humana. La escucha, el acompañamiento y el trabajo terapéutico constituyen herramientas esenciales para abordar estas realidades y ofrecer a las personas un espacio donde poder reconstruir su bienestar emocional.
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