La Autoestima Real: cuando no necesitas motivación, sino sentirte vista

La palabra “autoestima” se ha llenado de frases motivacionales vacías. Quiérete más, valórate, deja de exigirte, pon límites.
Pero cuando una persona llega a consulta con una autoestima debilitada, esas frases no solo no ayudan: aumentan la culpa por no ser capaz de aplicarlas.

La autoestima real no nace del esfuerzo ni de la fuerza de voluntad.
Nace del contacto con las heridas que aún siguen activas:

  • Heridas de no sentirse suficiente.
  • Heridas de haber sostenido demasiado durante años.
  • Heridas de haber sido “la fuerte”, “la responsable”, “la que puede con todo”.
  • Heridas de crecer con mensajes de autoexigencia y perfeccionismo.
  • Heridas de desgaste emocional que nadie vio.
 

Cuando una mujer se mira al espejo y no se reconoce, no está viviendo un problema de motivación: está viviendo la fatiga emocional acumulada de una vida entera sintiéndose insuficiente.

¿Por qué cuesta tanto sostener la autoestima?

Porque la raíz no está en la mente consciente.
Está en memorias emocionales profundas que se activan sin pedir permiso:

  • El miedo a decepcionar.
  • El miedo a fallar.
  • El miedo a no ser querida si no cumples.
  • El miedo a que te abandonen si no eres “perfecta”.
 

La adultez no borra esas huellas. Solo las camufla… hasta que la vida te pone frente a una crisis, una separación, un agotamiento, una decisión importante o un límite que nunca aprendiste a poner.

Ahí aparece la sensación de “no valgo”.
Pero no es real: es antigua.
Lo que sí funciona en terapia (en tu enfoque online)
Desde una mirada clínica y humana, lo que transforma no es insistir en “quererse más”, sino:

1. Ver a la persona donde nadie la ha visto

  • Nombrar su dolor, su historia, su carga.
  • Hacer espejo.
  • Dar contexto.
  • Validar sin adornos.
 

2. Diferenciar la herida de la identidad

  • No eres tu autoexigencia, ni tu miedo, ni tu cansancio.
  • Eso es la herida.
  • Tu identidad es mucho más amplia y resiliente.
 

3. Trabajar el permiso a ser humana

  • A equivocarte.
  • A descansar.
  • A no poder.
  • A no ser perfecta para ser querida.
 

4. Fortalecer recursos internos reales

No desde la exigencia, sino desde la reconexión:

  • Regulación emocional.
  • Reconciliación con la historia.
  • Límites sanos.
  • Autocompasión activa.
  • Narrativa personal.
 

Porque la autoestima no es una técnica.
Es un proceso de retorno hacia uno mismo.