Un programa exclusivo pensado para que te pongas en marcha con tu vida
El primer paso es parar. Aterrizar. Nombrar lo que vives.
Aquí trabajamos:
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Identificación de síntomas emocionales y corporales.
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Comprensión del origen (biografía, vínculos, patrones aprendidos).
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Detección de factores que mantienen el malestar.
Sin claridad, no hay cambio. Este paso crea la base sobre la que construir el resto.
El principio fundamental del programa: sin control emocional, la autoestima no se sostiene.
En esta fase desarrollamos:
Herramientas para detener picos de ansiedad.
Técnicas de regulación y autocontrol realistas.
Sustitución de impulsos por respuestas conscientes.
Recuperar el control no es reprimir: es aprender a dirigir tu vida desde un lugar seguro.
Aquí intervenimos en tu forma de hablarte, interpretarte y explicarte lo que te ocurre.
Trabajamos:
Identificación de creencias limitantes.
Discursos internos dañinos (culpa, autoexigencia, inutilidad).
Sustitución por un lenguaje más justo, realista y compasivo.
La autoestima es una consecuencia directa de cómo te hablas.
Ningún proceso se sostiene sin hábitos que acompañen la recuperación.
En esta fase:
Introducimos rutinas que estabilizan.
Establecemos microacciones diarias (pequeños compromisos).
Trabajamos la constancia y el mantenimiento.
El cambio no llega por motivación, sino por entrenamiento.
La autoestima se construye —o se erosiona— en relación.
Aquí analizamos:
Cómo te vinculas.
Qué patrones repites.
Límites que no se ponen o se ponen de forma extrema.
El objetivo es que puedas relacionarte desde un lugar seguro, libre y auténtico.
Esta fase es el corazón del programa.
Trabajamos:
Reconstrucción de la propia valía.
Identificación de heridas antiguas.
Sanación de la autoimagen y del autoconcepto.
Desarrollo de un trato interno más justo y más humano.
Una autoestima sana no es pensar bien de ti, sino tratarte bien todos los días.
Cuando ya hay control y autoestima, podemos cambiar los patrones centrales:
Dependencia emocional.
Autoexigencia extrema.
Búsqueda compulsiva de aprobación.
Miedo al abandono.
Impulsividad y toma de decisiones precipitadas.
Aquí se integran los aprendizajes para evitar recaídas.
El último paso del programa es estabilizar.
Incluye:
Crear una identidad emocional nueva.
Tomar decisiones desde el control y no desde el impulso.
Diseñar un proyecto de vida coherente contigo.
Consolidar un autoliderazgo sano.
Este paso es donde muchas personas me dicen:
“Siento que vuelvo a ser yo”.
Un proceso de 8 pasos con el que crecer y dar forma a la realidad que quieres. Un compromiso con el cambio que tiene que nacer desde dentro de tu persona, y que te permita acabar con tus dudas, inseguridades, miedos, comparaciones, bloqueos, sentimientos de inferioridad, parálisis, renuncia a tus sueños y un largo etcétera …
En la mayoría de las ocasiones, las dificultades por las que atravesamos se deben a la ausencia de autoestima, de límites o de no saber decir no, y generalmente desembocan en graves problemas psicológicos, como por ejemplo una dependencia emocional, adicción, …
Si esta es tu situación, el programa Actívate es para ti, pero ten muy en cuenta estas dos verdades:
- La mala noticia: nadie puede hacerte feliz. El cambio está dentro de ti!!
- La buena noticia: nadie puede hacerte infeliz. No busques fuera!!