Hay un tipo de sufrimiento que veo mucho en consulta y que muy poca gente reconoce como tal:
la adicción emocional.
No aparece como una sustancia.
No aparece como una conducta evidente.
No aparece como algo “grave”.
Pero suele ser más dolorosa que cualquier otro tipo de enganche, porque te ata por dentro, no por fuera.
Personas que vuelven a relaciones que duelen, que necesitan aprobación como si fuera oxígeno, que no saben parar aunque se estén rompiendo…
Y que después se culpan por no “tener fuerza de voluntad”.
Aunque lo veo mas en mujeres, en el hombre también se da el mismo vacío, la misma ansiedad, la misma sensación de “sé que me hace daño, pero no puedo soltarle”.
¿Qué es realmente una adicción emocional?
En consulta la explico así:
Es cuando tu bienestar queda secuestrado por algo o alguien que te alivia a corto plazo, pero te destruye a largo plazo.
Suele presentarse como:
- Necesitar mensajes o atención para sentir paz,
- Revisar el móvil compulsivamente,
- Volver a relaciones intermitentes,
- Engancharte a la idealización,
- Depender del reconocimiento para estar en calma,
- Vivir con la sensación de que “si desaparece, me quedo sin nada”.
Esto, no es un problema de voluntad.Es un patrón emocional aprendido.
La abstinencia emocional (el motivo por el que vuelves)
Cuando acompaño estos casos, suelo explicar que la abstinencia emocional se siente exactamente igual que la abstinencia física:
- ansiedad
- vacío
- pensamientos obsesivos
- necesidad urgente de contacto
- miedo a quedarse sin nada
- búsqueda desesperada de alivio rápido
Por eso se vuelve.
Por eso cuesta soltar.
Porque no estás luchando contra una persona.
Estás luchando contra tu propio sistema emocional.
Mini–ejercicio práctico que suelo mandar en consulta
“El mapa del enganche”
En una hoja escribe:
- Qué es lo que me alivia a corto plazo
(mensaje, atención, fantasía, promesa, reconocimiento, presencia) - Qué me cuesta a largo plazo
(autoestima, paz, sueño, dignidad, claridad mental) - Qué parte de mí se activa
(miedo, soledad, inseguridad, necesidad de protección)
Este ejercicio ayuda a ver el enganche desde fuera, no desde el impulso.
No estás sola/o en esto
La adicción emocional no te define.
No te hace débil.
No dice nada malo de ti.
Dice que tienes heridas antiguas que merecen ser escuchadas.
Y cuando empiezas a trabajar desde ahí, algo se recoloca por dentro.
Si te ves reflejada/o en esto, puedes contar conmigo.



